Lejos de aquel espacio de reflexión donde los deudos visitaban a sus seres queridos que ya no están, el Cementerio de San Martín parece ser la reconstrucción de una película de terror. Los constantes robos, profanaciones y la desidia en el cuidado de las instalaciones alejó tanto a los visitantes que, hoy en día, parece “tierra de nadie”.

En Coronel Mom 2400 muchas bóvedas ya no tienen rejas, floreros, placas, candelabros y demás ornamentos de bronce. “Nuestro problema es que, para sacar las puertas, dejan huecos en el piso que pueden producir accidentes”, explica Jorge García, empleado de limpieza del cementerio desde 2001. En los últimos meses reportaron más de 150 robos, tan solo en las bóvedas.

Algunos sospechan de connivencia entre la seguridad nocturna y las bandas de la zona, porque una reja puede llegar a pesar 70 kilos y es “imposible que se la lleven sin que nadie lo note”. “Lo del bronce es terrible. Lo sacan por la parte de atrás del cementerio y se lo llevan en un camión. O van con mochilas y las descargan en autos que los esperan subidos a la vereda. Muchas veces son personas que viven en villas cercanas”, relata Sonia, que tiene un local próximo al predio e hizo reiteradas denuncias sobre los hurtos.

El horario de actividad del Cementerio de Villa Libertad es de 8 a 18. Sin embargo, después del mediodía prácticamente no hay visitantes. “Todo empeoró después de Navidad. Fuimos varias veces a la comisaría: prometen medidas que nunca llegan. Yo tengo que llamar a cada familiar para avisarle que robaron. Entonces sospechan de nosotros y nos piden que dejemos de limpiar su bóveda”, lamenta García. Y dice que él, personalmente, nunca vio un robo.

Al tanto de la situación, el Municipio proyecta instalar cámaras de seguridad en las siete puertas de ingreso y sumar agentes comunales para que controlen el lugar en el horario nocturno. Por otro lado, el plan de obras en ese distrito incluye para este año la refacción del Cementerio, con arreglos de luces y veredas.

Pero mientras se espera que llegue alguna de las mejoras prometidas, la situación en el lugar se hace cada vez peor. Además del abandono y la falta de limpieza, algunos visitantes cuentan que hay hasta huesos tirados en los senderos. “Hace 20 años, en algunas fechas esto parecía una celebración, por la gente que venía. Pero ahora la gente tiene mucho miedo”, cuenta Silvia, que padece la falta de clientes en su florería de Coronel Mom 2259. Y asegura que cuando empieza a atardecer, “ha habido asaltos a familiares a mano armada, o robos de autos mientras están adentro”.

Las calles internas son usadas para la prostitución, lo cual genera aún más desechos cerca de las tumbas”, agrega Sonia.

En los nichos no sufrimos tanto los robos porque no tienen bronce. Sin embargo la falta de seguridad, nosotros también la padecemos”, argumenta Marcelo, otro empleado del Cementerio.

Clarin

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