Tenían que cuidar de mi vieja, no matarla”, se lamenta Silvia, uno de los cuatro hijos de la abuela “Betty” que hace un año falleció atropellada por un patrullero cuando caminaba por Villa Ballester, el barrio de toda su vida, para ir a hacer las compras. El rodado policial iba a contramano y a más de 120 kilómetros por hora cuando colisionó contra la mujer de 81 años y le provocó la muerte. También lastimó a una niña, que se salvó de milagro. El efectivo que conducía el vehículo espera detenido al juicio oral acusado de homicidio con dolo eventual.

Esta tarde, en el primer aniversario del fatal episodio, en la esquina de Pueyrredón y Chivilcoy de esa localidad bonaerense, donde perdió la vida Beatriz Zampella, la familia de la víctima recordará a la mujer con una misa e inaugurará una capilla con la imagen de la Virgen de Lourdes. “Mi mamá era muy devota. Ahora, custodiará su casa, que está a media cuadra“, dice Silvia Policella y su voz se quiebra por la tristeza. Desde ese día, la mujer no puede contener las lágrimas.

Aquel lunes de carnaval de 2016, “Betty”, como la llamaban sus seres queridos y los vecinos, salió de su vivienda en la calle Mendoza para hacer los mandados. Uno de sus nueve nietos la iba a acompañar, pero segundos antes le dijo que se había olvidado algo dentro del inmueble. “Anda caminando despacio que ya te alcanzo“, le dijo Sebastián. Cuando estaba a metros de ella, vio la dramática escena.

Una camioneta del Comando de Prevención Comunitaria (CPC) del Ministerio de Seguridad bonaerense que prestaba servicio en el partido de San Martín había arrollado a la abuela y a una niña de 10 años que estaban en la vereda. La menor estuvo internada algunos días hasta que le dieron de alta, pero Zampella falleció casi en el acto. A los familiares de Betty les da escalofríos de sólo pensar que Sebastián también podría haber estado ahí.

Después de esa fatídica mañana de febrero de 2016, la municipalidad colocó en ciertas calles atenuadores de velocidad. “Tuvo que pasar lo de mamá para que esta zona dejara de ser una pista de carreras”, se lamenta Silvia. Y resalta: “No fue un accidente. Fue un asesinato“. Hoy, a las 18, los amigos y allegados recordarán a la “Abu Betty”.

La Nacion

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