En el marco de una polémica por una caricatura publicada por el diario Clarín, en donde la expresidenta Cristina Kirchner salió silenciada con una cruz sobre su boca. Desde prensacritica.net intentamos realizar un breve análisis sobre el humor político y sus consecuencias sobre el poder de turno.

 

Los chistes y  las parodias son una forma de antipoder porque se ríen del poder constituido y de quienes lo detentan. Pero no se trata del chiste por el chiste; por el contrario, son una forma de reivindicación social o de venganza pública ante determinadas situaciones o personajes.

El humor político cumple una función terapéutica, de desahogo de frustraciones sociales ante la cerrazón y la manipulación políticas que algunos sectores enfrentan. No intenta subvertir el orden, pero la inseguridad de los gobernantes a veces trae malestar y censura.

Usando un ataque humorístico, el ciudadano se venga reduciendo la imagen del político, convirtiéndolo en un tonto mediante el ridículo.

Humor en tiempos de la dictadura

Así ajusta cuentas, porque en la arena política y coercitiva el político controla la violencia legítima y las reglas y medios del juego político. El ciudadano común equilibra el juego con el chiste y la risa.

Un bastión de esta práctica fue la revista Humor. Su primer número salió durante la última dictadura militar. En un contexto de censura y represión, Andrés Cascioli lanza ésta llamativa revista que “iba a lograr que la sociedad pierda el miedo y se ría de los militares“, sostenía.

Anticampaña que salió mal

El humor es crítico pues, en esencia, es un instrumento, en nada inicuo, que cala donde más duele para generar la sonrisa o la risa; si no es eso puede que sea un panegírico con aplaudidores generosamente rentados que cantan loas a los poderosos, mientras tengan poder.

Odian a los humoristas y satíricos todos los poderes. Tanto más los odian cuanto más tiranos se muestren.

El humor apela a la inteligencia por eso lo asiste la razón; la libertad individual y colectiva en democracia. La caricatura es una expresión, con arte y técnica, que logra dar en el blanco con exactitud extraordinaria mediante una de las más altas expresiones del humor.

Es que todos los recursos que tiene el humor pueden recordarle a quienes tienen el poder, que finalmente no son más que ciudadanos de a pie y eso es bajarlos de la vanidad del poder.

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