Luego de la aplastante derrota sufrida en las últimas legislativas, en donde 9 de cada 10 vecinos le dijeron que no en las urnas, el intendente de San Martín intentará reconstruir su vapuleada figura de cara al 2019.

El exacerbado protagonismo mediático pre electoral del mandatario, intentando dejar atrás su pasado kirchnerista en pos de una supuesta renovación peronista, no solo desdibujó sus ambiciones sino que también puso en tela de juicio su capacidad de conducción.

La última contienda electoral eliminó de cuajo a Katopodis del centro de la escena política bonaerense.

Consciente puertas adentro, sabe que se le avecinan dos años extremadamente duros, en donde para poder perdurar deberá hacer frente en pocos meses, a una falta de gestión que ya lleva más de 7 años.

Pero no solo la evidente falta de obra pública y la extrema inseguridad reinante en San Martín mellaron la imagen del mandatario, sino que también su afán de pegar garrochazos políticos según su conveniencia personal le jugaron en contra además en la interna zonal.

Intentando desligar culpas y responsabilizando a la polarización, la contundente negativa que Katopodis cosechó en las urnas, cerraron las puertas a sus ambiciones de escapar de la escena política de San Martín por arriba. Ahora solo le restaría intentar una nueva reelección en su pago chico y para eso deberá trabajar a destajo para levantar su pobre imagen.

Desde que asumió en 2011, el griego nunca tuvo un completo respaldo vecinal, llegando a perdurar sólo debido a sus frecuentes cambios de color partidario y gracias a la tracción de una boleta.

La derrota también se hizo evidente en el Concejo Deliberante, en donde solo pudo renovar una banca de todas las que puso en juego.

Acostumbrado a victimizarse en cada oportunidad, Katopodis logró renovar la presidencia del cuerpo, que según confirman desde altas esferas del gobierno provincial, fue debido a un acuerdo de gobernabilidad consensuado con los máximos referentes de Cambiemos en el distrito.

El ex randazzista tampoco la tiene fácil en su interna, las relaciones con el kirchnerismo duro y con el massismo zonal no son las mejores, y buscarán arrebatarle abiertamente el sillón en la siguiente contienda.

Otro foco de conflicto que promete dar que hablar, es la tensa relación con los empleados municipales, quienes vienen denunciando sueldos de hambre y destratos de parte de los directivos katopodistas.

A la hora de hablar de la relación de la Municipalidad con el gobierno, y lejos de la insistente auto victimización del intendente, San Martín es uno de los municipios más beneficiados por los fondos de la coparticipación. Solo en el 2016 recibió más de 1.100 millones de pesos, y con el nuevo pacto fiscal recibirá 100 millones adicionales a diferencia de lo que percibía con anterioridad, que según confinan serán utilizados en el ensanche de la Av. 25 de Mayo.

Si bien desde el ejecutivo municipal se empeñan en recalcar que las pocas obras llevadas adelante en el partido son con fondos propios, lo cierto es que realmente casi el 100% de las mismas se realizan con fondos provinciales. Ante la desinformación o el desinterés de los vecinos, estos dimes y diretes llevaron a una tonta guerra de carteles en plena campaña, en donde por orden directa de la intendencia se taparon todas las pancartas de obras provinciales.

La realidad marca a las claras, aunque Katopodis se empeñe en decir lo contrario,  que el asfalto, las luminarias, las cloacas y las obras de agua, no son obras financiadas por la comuna.

Por otro lado el romance de Katopodis con algunos sectores postergados se murió por completo debido a la falta de cumplimiento de los compromisos asumidos y luego olvidados.

Hoy por hoy diversas zonas como el Área Reconquista, lucen absolutamente abandonada ante la desidia de los dos gestiones katopodistas. Basurales a cielo abierto, falta de limpieza, iluminación deficiente y la creciente ola de inseguridad, ponen en duda una futura candidatura de Katopodis.

Si a todo esto le adicionamos la incesante ola de inseguridad que vive el partido y las recurrentes denuncias vecinales en las redes sociales por la evidente falta de gestión, el combo se vuelve explosivo.

El año ya empezó y mientras el mandatario pareciera que continúa de vacaciones, el epilogo del katopodismo ha comenzado. Un final anunciado y un reacomodamiento que dejará un nuevo orden zonal y varias tormentas a su paso.

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