Francia prohibirá el uso de celulares en las escuelas”. Ese fue el mensaje del Gobierno de Emmanuel Macrón, que se implementará a partir del mes de septiembre de 2018.

La utilización del celular en las escuelas tiene sus ventajas y desventajas. Según la política que cada establecimiento educativo tenga, es beneficioso o no. Es real que los alumnos se distraen y disminuyen la capacidad de concentración en clase. Si bien los dispositivos móviles son útiles para muchos casos, en las escuelas públicas de la provincia de Buenos Aires, fue prohibido su uso dentro del horario de clase y tanto para docentes como para alumnos, en el año 2006 (según la resolución 1728). Pero en 2016 fue nuevamente aceptado bajo ciertas condiciones.

Muchos profesores estiman que los alumnos pueden pasarse información en las evaluaciones, los llamados “machetes informáticos” pero algunos otros lo reconsideran, ya que los chicos pueden utilizarlos para buscar información o estar comunicados con sus padres ante ciertas emergencias (malestares). Antes, se los comunicaban al preceptor, pero hoy en día son ellos los sorprendidos cuando se les presenta un padre en la escuela a retirar a su hijo y ahí recién notan que el celular fue utilizado sin autorización.

Nos conectamos con el licenciado Gustavo Iaies, graduado en la Licenciatura en Ciencias de la Educación y en la Maestría de Política y Administración de la Educación, y actual Director de ESEADE (Escuela Superior de Economía y Administración de empresas). Ante la pregunta de si el uso de celulares trae algún beneficio en la escuela, respondió que “ si los maestros lo incorporan didácticamente, si trabajan con el celular, pueden tenerlo, sino no. Si se busca información por esa vía, que es más popular para ellos, es beneficioso. Hay que analizar la posibilidad de regularlo, sino no hay que meterse en ese tema. Hay que manejarlo con mucho cuidado, si uno les dice que no y no logra el objetivo, es mejor no tenerlo. Podrían dejarlo en una caja cuando entran al aula y lo recuperan después, pero también es discutible eso, ya que en el recreo dejan de jugar entre ellos. Es un trabajo.”

Considera el Licenciado Iaies que “habría que comprarle un celular a un chico a partir de la escuela secundaria, a los 15 ó 16 años, antes no, ya que lo distrae de cosas más interesantes que hay para hacer: jugar con amigos, escuchar y discutir con la maestra. Prefiero eso  a que anden con el celular todo el día”.

Algunos padres manifiestan:“nos sentimos más seguros si nuestros hijos portan un celular en la escuela, siempre y cuando el docente que conduce el aprendizaje, ejerza un control sobre ellos”. Por otro lado, hay opiniones contrarias  que dicen que “se descentra el proceso de enseñanza y “ es ridículo que un chico menor de 15 años tenga un celular en la mano”, agregando que“es perjudicial que las empresas utilicen  a los chicos con llamativas aplicaciones para llamar su atención y aumentar las ventas”

Silvia M. Vázquez

Escritora-Periodista

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